El sistema para tu ferretería: vendés por unidad o por metro (cable, manguera, cadena), escaneás con el lector de código de barras, el stock se descuenta solo y los aumentos de precios se aplican de una para todo el catálogo. Funciona sin internet y se paga una sola vez.
Miles de artículos, precios que cambian todas las semanas, cosas que se venden cortadas a medida y clientes que preguntan “¿cuánto sale?” cada dos minutos. Un software para ferreterías tiene que estar hecho para eso.
Empecemos por lo que a casi todos los sistemas les falta: el metro. En tu mostrador se venden cosas que no existen “por unidad”: cable por metro, manguera por metro, cadena, soga, alambre. La caja registradora común te obliga a inventar precios a mano con la calculadora; el Excel del costado, a confiar en la memoria. En DASHBOX cargás el precio por metro una vez, y al vender tipeás los metros del corte —2,50 m— y el importe sale exacto, impreso en el ticket como corresponde y registrado así en las métricas.
Después está el volumen. Una ferretería mediana maneja miles de artículos: tornillería, sanitarios, electricidad, pinturas, herramientas. Buscar “teflón” escribiendo tres letras, o escanear el código de barras de la caja de tarugos, tiene que resolver al instante — sin esperar a que cargue una página web. DASHBOX guarda el catálogo entero en tu computadora: la búsqueda es inmediata y el lector USB estándar anda directo, también para consultar precios sin vender.
Y el clásico argentino: la lista nueva de precios. Llega el aumento del proveedor —8% en electricidad, 12% en pinturas— y con la mayoría de los sistemas eso significa una tarde entera artículo por artículo. Acá es una sola operación: elegís la categoría, el porcentaje y el redondeo comercial (que $1.847 quede en $1.850), y todo el catálogo se actualiza junto. Lo que era una tarde es un minuto.
El stock se descuenta al vender, avisa cuándo reponer por artículo, y las devoluciones y cambios —pan de cada día con los repuestos equivocados— reponen stock y devuelven el importe exacto, con vale de cambio si el cliente prefiere llevarse otra cosa. Todo offline, con backup diario y cierre Z para saber que la caja cierra.
Las funciones que en otros sistemas son “módulos aparte”, acá vienen incluidas.
Cable, manguera, cadena, soga: precio por metro y el corte tipeado en metros. El importe exacto, sin calculadora, y cada corte en su propia línea.
Escaneás y se agrega a la venta. También para consultar precio: pistoleás, mostrás el número grande y cerrás sin vender.
Porcentaje por categoría o catálogo entero, con redondeo comercial ($50, $100). La lista nueva del proveedor, aplicada en un minuto.
Descuenta al vender, repone al anular o devolver, y avisa cuando un artículo baja de su mínimo. La caja nunca se traba por falta de stock.
El repuesto equivocado vuelve: stock repuesto, importe exacto (prorratea descuentos) y vale de cambio con código para usar en otra compra.
Importás los miles de artículos por CSV (con stock y mínimos) y reimportás cuando quieras: actualiza sin duplicar.
Capturas reales del programa, con un catálogo real de 10.241 artículos. Tema oscuro de alto contraste: se lee de un vistazo, con las manos sucias y el cliente esperando.
La caja que ve tu empleado: escanea el código o tipea 3 letras y aparece. Abajo, todo lo que pasa en un mostrador de verdad: monto libre, fiado, devolución con vale, anular última venta. Y el total, gigante.
Tu lado del mostrador: cada artículo con su costo, ganancia y precio de venta, separado por proveedor. La lista nueva llega por Excel, la reimportás y pisa los precios sin duplicar nada. El aumento masivo, en un botón.
El mismo rollo tiene dos precios: por unidad o por metro. Tocás el artículo, elegís, y el corte va al ticket con el importe exacto: sin calculadora, sin redondeos inventados, sin discusiones.
Las tres formas de manejar una ferretería, con sus costos reales.
| Cuaderno + calculadora | Excel + caja registradora | DASHBOX | |
|---|---|---|---|
| Vender cable por metro | Calculadora y fe | Calculadora y fe | Precio por metro, importe exacto |
| Buscar 1 de 3.000 artículos | Memoria | Ctrl+F en otra máquina | Escaneo o 3 letras, al instante |
| Lista nueva de precios | Reetiquetar todo | Una tarde de Excel | Aumento masivo en 1 minuto |
| Stock real | “Fijate en el estante” | Siempre desactualizado | Se descuenta al vender + aviso de reponer |
| Devoluciones y cambios | De palabra | Sin registro | Con vale de cambio y stock repuesto |
| Cierre de caja | No cierra nunca | Aprox. | Cierre Z con arqueo |
| Factura electrónica | No | No | Opcional, $20.000/mes |
Seis cosas que conviene chequear antes de decidir — con nosotros o con cualquiera.
Es el filtro más rápido para descartar sistemas genéricos. Muchos “resuelven” el metro con un producto llamado “cable x metro” a precio unitario, y el vendedor termina calculando a mano el corte de 3,20 m. Buscá que el sistema tenga la venta por largo como ciudadano de primera: precio por metro cargado una vez, el corte tipeado en metros, el importe exacto en el ticket.
En este país es la pregunta más importante. Si la respuesta es “editás cada producto” o “exportás, tocás el Excel y reimportás”, ese sistema te va a costar una tarde por semana. El aumento masivo por categoría con redondeo comercial no es un lujo: es la diferencia entre tener los precios al día o vender a pérdida sin saberlo.
Con 3.000 artículos, cada segundo de búsqueda se multiplica por cada cliente del día. Probá en la demo: escribí tres letras de “abrazadera” y medí cuánto tarda. Los sistemas web dependen de la conexión hasta para eso; un sistema local responde al instante, siempre.
El inventario perfecto no existe: si el sistema dice cero pero el estante dice uno, ¿te deja vender? Los sistemas que bloquean la venta por stock convierten un error administrativo en una venta perdida. Buscá el criterio inverso: vender siempre, dejar el stock en negativo, y avisarte para que corrijas.
El repuesto equivocado vuelve todos los días. Si la devolución no repone stock y no descuenta del arqueo lo devuelto, el cierre de caja da mal y la culpa se la lleva el empleado. Y para el cambio, el vale con código evita devolver efectivo: el cliente vuelve y compra otra cosa.
El sábado a la mañana es tu pico — y el momento favorito de los cortes de conexión. Un sistema offline-first guarda todo en tu computadora: la venta, el stock y la caja no dependen de nadie más. Preguntalo antes de comprar cualquier cosa: “¿puedo vender sin internet?”.
Probás DASHBOX con todo en tu ferretería —con tu catálogo importado— y si te convence, lo pagás una sola vez.
Te lo pasamos por WhatsApp y te lo dejamos instalado y andando. Corre en Windows.
Precio en pesos, por comercio. Corre en Windows; anda con cualquier lector de código de barras USB y con la impresora térmica de tickets de 58mm más común del mercado. Te lo dejamos instalado y andando, con tu catálogo importado. ¿Querés profundizar en stock? Mirá el sistema de control de stock.
El miedo número uno de toda ferretería es la carga inicial. Así lo resolvemos.
Casi todas las ferreterías ya tienen una lista: el Excel de precios, el sistema viejo, o las listas de los proveedores. DASHBOX importa por CSV —el formato que exporta cualquier Excel— con columnas de nombre, precio, código de barras, stock y stock mínimo. Miles de artículos entran en una sola pasada, y en la instalación lo hacemos juntos.
La misma herramienta sirve después: cuando el proveedor te manda la lista nueva, la reimportás y los artículos existentes se actualizan (por código de barras o nombre) en vez de duplicarse. Y para los aumentos generales ni hace falta el Excel: el aumento masivo por categoría con redondeo comercial lo resuelve dentro del programa.
El tornillo suelto, el caño cortado, la venta “varios”: no todo lo de una ferretería viene etiquetado. Por eso conviven tres formas de vender: escaneo para lo etiquetado, búsqueda por nombre para lo demás (tres letras y aparece), y el monto libre para lo inclasificable. Además podés imprimir etiquetas con código de barras propias desde la misma impresora térmica, para ir etiquetando la góndola con el tiempo.
No importa: cargá lo que sepas y arrancá. El stock se va corrigiendo con el uso — cada venta lo mueve, y los ajustes se hacen al editar el producto. Esperar el “inventario perfecto” para empezar es la trampa clásica: nunca llega. Mejor un stock aproximado hoy que uno perfecto nunca.
Lo más probable es que ya lo tengas casi todo.
Una PC con Windows de los últimos ~10 años. La base de datos es local y liviana: no hace falta una máquina nueva ni internet rápido — de hecho, no hace falta internet.
Cualquier lector USB estándar (los de $30.000-$60.000 andan perfecto). Se enchufa y funciona: sin drivers, sin configuración. Si todavía no tenés, te recomendamos modelos probados al instalar.
Térmica de 58mm, la más común del mercado. Sirve para el ticket, para el comprobante de devolución con el código del vale, y para imprimir etiquetas de precios con código de barras de tus propios artículos.
Remota y guiada: programa instalado, catálogo importado desde tu Excel, lector e impresora probados, y una llamada para recorrer el circuito completo (venta, metro, devolución, aumento masivo, cierre). Arranca con tu ferretería real cargada.
Si atendés un mostrador, estas escenas son tu semana. Así se ven con DASHBOX.
La consulta de precio es media jornada de una ferretería. Con el lector, la escena queda así: el cliente apoya la lata, pistoleás, el precio aparece en números grandes, el cliente decide. Sin abrir una venta, sin calculadora, sin “esperá que le pregunto al Colo”. Si decide llevarlo, un toque más y ya está en el carrito.
Sábado 11:30, tres clientes esperando, y uno pide 4,70 metros de unipolar 2,5. Sin sistema: calculadora, redondeo a ojo, discusión. Con DASHBOX: tocás el cable, tipeás 4,70 y el importe exacto entra al carrito con los metros impresos en el ticket. El que espera, espera segundos.
Llegó la lista con 9% en electricidad y 14% en pinturas. Antes: una tarde de Excel o etiquetas viejas vendiendo a pérdida. Ahora: dos aumentos masivos con redondeo a $50, dos minutos, y el catálogo entero al día antes de abrir. La diferencia entre “actualizo cuando puedo” y “actualizo siempre” es margen puro.
“Me diste el de 3/4 y era de 1/2”. Buscás el ticket por número, marcás el artículo, y el sistema repone el stock y arma el cambio: vale por la diferencia o devolución exacta de lo pagado. La caja queda cuadrada y el cliente vuelve — porque el mostrador que resuelve bien los cambios es el mostrador al que se vuelve.
Veinte años de artículos, precios y proveedores no pueden vivir en el servidor de un tercero.
El catálogo, las ventas, el stock y los cierres viven en una base de datos local, en tu máquina. Nadie más los tiene, nadie te los puede “dar de baja”, y no dependen de que una empresa siga existiendo o de que sigas pagando un abono para acceder a lo tuyo.
El sistema hace una copia de seguridad todos los días, solo, y rota las últimas 30. Además podés generar un backup manual cuando quieras (por ejemplo a un pendrive) desde la configuración. Si la computadora muere, se instala DASHBOX en otra, se restaura el backup y la ferretería sigue donde estaba.
Tus ventas y tus cierres se exportan a CSV con un clic — para tu contador, para tu Excel, para lo que necesites. Sin pedir permiso y sin “función premium”: los datos son tuyos, el programa sólo los ordena.
Detrás del programa hay personas que atienden por WhatsApp todos los días del año — porque el mostrador no cierra los feriados. Instalación remota, migración de datos y las dudas del arranque están incluidas, no tercerizadas a un bot.
Un software para ferreterías tiene que resolver lo que tu rubro tiene de único: la venta por metro del cable y la manguera, un catálogo de miles de artículos que se busca por código de barras o por nombre en un instante, los aumentos de precios que en Argentina llegan todas las semanas, y las devoluciones que dejan la caja cuadrada. DASHBOX hace todo eso sin internet, guarda tus datos en tu computadora con backup diario, y se paga una sola vez: $140.000 y es tuyo para siempre, con soporte los 365 días. Lo dejamos andando con tu ferretería real — catálogo importado incluido. La forma más rápida de saber si es para vos es probarlo esta semana: escribinos por WhatsApp y te lo dejamos andando.
Probá DASHBOX en tu ferretería, con tu catálogo importado. Te lo dejamos instalado y andando.